Un trasplante empieza en la germinación
El medio de germinación debe mantenerse húmedo, no saturado. Una semilla necesita agua y oxígeno; dejarla sumergida favorece pudriciones. Usa agua limpia, identifica cada variedad y evita añadir una solución fuerte antes de que aparezcan raíces y primeras hojas verdaderas.
Trasplanta cuando la plántula pueda sostenerse y tenga raíces visibles, sin esperar a que formen un nudo difícil de separar. Coloca el soporte de modo que la raíz alcance humedad o solución, pero conserva aire alrededor del cuello de la planta. Protege la plántula de luz intensa durante la adaptación inicial.
Anota fecha de siembra, germinación y trasplante. Si varias plántulas fallan del mismo modo, compara temperatura, humedad, profundidad y limpieza antes de culpar a los nutrientes. Fotografiar el desarrollo cada dos días permite distinguir un cambio real de una impresión momentánea.